Enviarte un mail a vos mismo
Lo enviás desde el celular y aparece en la computadora. Lo abrís, lo usás, y a los cinco días se borra solo.
Portapapeles universal
Copiás algo en el celular y lo pegás en la computadora: un link, una dirección, un párrafo, un archivo. Sin cables, sin apps del mismo fabricante, sin la misma cuenta en todos lados.
En cualquier equipo. Texto, capturas, archivos, cualquier cosa.
Pegás en la página y listo. Sin formularios, sin elegir carpeta.
Aparece al instante en tus otros dispositivos —y se lo pasás a alguien con un link.
// se parte en chunks antes de salir
async function upload(file) {
const parts = await split(file, 4 * MiB);
return Promise.all(parts.map(send));
}Si es código, llega como código: monoespaciado, con colores y el lenguaje puesto.
Y a diferencia de tu portapapeles, no lo perdés con la próxima copia: vive 5 días.
El reemplazo
Lo enviás desde el celular y aparece en la computadora. Lo abrís, lo usás, y a los cinco días se borra solo.
La foto llega con los megapíxeles que tenía. Se la pasás con un link, y quien lo recibe la abre sin cuenta.
Llegan, las usás, se borran. A los cinco días la lista queda limpia sola: no hay carpetas que armar ni un segundo lugar con miles de archivos. Lo que querés conservar, lo fijás.
Activás Directo y Zas intenta conectar los dos dispositivos. Si la red lo exige, usa un relay. El archivo viaja cifrado, no se guarda y no usa tu espacio. Los dos necesitan Zas abierto.
El pasillo
Cada cosa que enviás nace con un anillo de 5 segmentos: uno por día. Cuando el anillo se apaga, el ítem se borra solo. Nada se acumula, nada te espera para que lo ordenes. Si algo tiene que quedarse, lo fijás —y el tiempo se frena hasta que lo soltás.
recién llegado
quedan 3
mañana se borra
se queda mientras quieras
Zas cifra el contenido en tu dispositivo. La base de datos y el almacenamiento reciben datos cifrados, no el contenido abierto.